Icono del sitio No+Aditivos

Jamón cocido: elige las marcas con menos aditivos, pero no lo consumas a diario

[¡¡¡NUEVA ACTUALIZACIÓN!!! Aquí puedes ver una comparativa actualizada del jamón cocido]

Ha llegado el momento de revisar uno de los productos que más interés y/o preocupación despierta entre los lectores de este blog: el jamón cocido. La entrada que le dediqué en julio de 2013 es, con diferencia, la más visitada y comentada de cuantas he escrito por el momento. Tal y como titulé en aquella ocasión, el panorama era bastante desalentador: todos los productos tenían el conservante nitrito sódico y también carragenanos (menos uno). Además, todos contenían como mínimo dos aditivos de los que yo marco en rojo. Al poco tiempo salió al mercado El Pozo All Natural (la doble ele de su nombre es un juego de palabras con el término inglés “all” que significa “todo”) que presentaba un perfil de aditivos algo más atractivo.

Tabla comparativa de aditivos en el jamón cocido 2014

Pues bien, ahora he querido comprobar cómo está el panorama del jamón cocido 15 meses después y, para ello, he preparado una tabla comparativa de aditivos con nada menos que 45 productos diferentes. Además. he incorporado el dato del porcentaje declarado de carne que contiene cada uno. A aquellos que no especifican ese dato (¡algo tendrán que ocultar!) les he puesto un guión. [La tabla también se puede descargar en pdf en este enlace]

Como se puede comprobar, las tres primeras marcas mejor clasificadas sólo contienen un aditivo en rojo. En el caso de Dulano (Lidl) y Bonnatur (Argal) es el E-250, nitrito sódico, un conservante cuyos efectos secundarios, cuando se consume en grandes cantidades, pueden llegar a ser los siguientes:
– Formación de nitrosaminas, potencialmente cancerígenas
– Efecto vasodilatador, hipertensor
– Favorece las reacciones histamínicas, siendo la histamina un mediador químico de la alergia
– Tóxicidad, especialmente en los niños muy pequeños, ya que bloquean el transporte de oxígeno en la sangre y pueden provocar cianosis, e incluso asfixia.
– Destruye las vitaminas A, B1 y B2

La mayor parte de estos efectos negativos no los discute nadie (ni siquiera los defensores a ultranza de los aditivos), lo que ocurre es que sus beneficios como bactericida se valora como más positivo que sus posibles perjuicios para la salud. Pero que quede claro que su consumo no es inocuo, por tanto no deberíamos tomar con demasiada frecuencia ningún alimento que lo contenga. Como ya he dicho en otras ocasiones, recomiendo la lectura de este artículo de la revista Consumer en el que se aborda el tema.

De otro lado, está El Pozo All Natural que, curiosamente, no añade ningún conservante, pero incorpora carragenanos, E-407. Como también he comentado en muchas ocasiones, el consumo de este emulgente tampoco está exento de riesgos, entre otros: en caso de absorción regular de cantidades elevadas, riesgo de úlceras a nivel de la mucosa cólica y reducción de la absorción de algunos minerales (calcio y potasio). También puede producir debilitamiento del sistema inmunitario. Como ya he comentado en entradas anteriores, la Organización Mundial de la Salud (OMS) desaconseja su utilización en alimentos infantiles y, de otro lado, la doctora Joanne K. Tobacman, de la Universidad de Iowa, ha afirmado lo siguiente: “Debido a las propiedades cancerígenas reconocidas de la carragenina degradada en modelos animales y los efectos promotores del cáncer de carragenina degradada en modelos experimentales, el uso generalizado de carragenanos en la dieta occidental debe ser reconsiderada”.

Los tres productos mejor clasificados en la tabla

Entonces, ¿cuál es mejor: los que no llevan carragenanos o el que no contiene nitritos? Pues me temo que la decisión es solo vuestra. Ya puestos, lo suyo es que alguna marca saque un jamón cocido que sea una mezcla de ambos productos, es decir, sin E-250 y sin E-407. De momento, una posible solución podría ser ir alternando el consumo de unos productos y otros para “descansar” así de la ingesta de nitritos y de carragenanos (hay que recordar que ambos aditivos llegan a nuestra dieta a través de otros muchos productos). Lo que no me gusta un pelo es que ni Argal ni Dulano declaran el porcentaje de carne, lo que me resulta muy sospechoso…

Como no quiero extenderme más de la cuenta, sobre el resto de aditivos en rojo me remito a la entrada anterior del jamón cocido donde explico y justifico los motivos por los que no recomiendo su consumo habitual. Simplemente, quiero añadir que son especialmente desaconsejables todos aquellos productos que presentan colorantes como el E-150a, E-150d y el E-120 ya que supone un engaño para la vista del consumidor (además, los dos últimos también pueden afectar a nuestra salud). Igual de desaconsejables son aquellas marcas de jamón cocido que incorporan glutamato monosódico, E-621, ya que disfrazan el sabor haciendo creer a nuestro paladar que es más apetitoso de lo que realmente es, en muchos casos para disfrazar la baja calidad del producto.

Mi conclusión es que el jamón cocido no parece ser un producto adecuado para ser consumido de manera cotidiana, sino que lo veo mejor para tomarlo de vez en cuando.

Fuentes: Para elaborar esta entrada he consultado (entre otros):
– “¿Veneno en su plato?” editado por la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios.
Guia completa de aditivos alimentarios (MANUALES INTEGRAL) 
– Tabla de aditivos. Los números E. (Hispano Europea)

Salir de la versión móvil