Chicles sin azúcar: masticando aditivos

Chicles de Purple Sherbet Photography

Fotografía de Purple Sherbet Photography

Aquí está la entrada dedicada a los chicles sin azúcar que Rosa, entre otras personas que siguen este blog, andaban esperando. Me ha supuesto un gran esfuerzo debido a la ingente cantidad de marcas y variedades existentes en el mercado, y por el montón de aditivos que contienen. En total, he elaborado una tabla con 78 chicles diferentes entre las que se encuentran las marcas más destacadas del mercado y las marcas blancas de Carrefour, Mercadona, Día, Lidl y Aldi. El número total de aditivos distintos que aparecen entre todas ellas es de 49. Como era imposible manejar una tabla tan ancha, me he visto obligado a agrupar dos aditivos en algunas de las columnas, especificando después cuál de esos dos corresponde a cada chicle en concreto.

La primera conclusión de este análisis comparativo era más que previsible: los chicles contienen un montón de aditivos. El que menos suma 9 distintos, y el que más alcanza la friolera de 19 sustancias distintas. Solo por este motivo sería conveniente no abusar del consumo de estas “gomas de mascar”. Otra razón para reducir este hábito son sus posibles consecuencias para la salud de nuestra mandíbula, tal y como recomiendan los especialistas. También Consumer aconseja consumirlos con mesura.

Dicho todo lo anterior, aquí está la monstruosa tabla que he elaborado con los aditivos presentes en los chicles.

Aditivos en los chicles

Tabla comparativa de aditivos en los chicles

Las principales conclusiones son las siguientes:

  • No he encontrado ni un solo chicle que se libre de los aditivos en color rojo.
  • Solo seis de ellos están libres de aspartamo, pero lo sustituyen por sucralosa.
  • Una misma marca puede tener ingredientes distintos dependiendo de su formato. Por ejemplo, el que ocupa el número 1 de la tabla es Jet Gum de Lidl, pero el que se vende en una bolsita de plástico. Esta misma marca, pero en formato cartucho o caja, ocupa el puesto número 42. Otro ejemplo: el Trident de fresa en pastillas (grageas) se encuentra en la posición 19, mientras que la misma marca pero en láminas está en el puesto número 7.

Como son tantísimos los aditivos que aparecen en esta entrada, no voy a detallar los motivos por los que los coloreo de amarillo o rojo. Con respecto a los amarillos, solo quiero recordar que solo presentan problema si se consumen en demasía, especialmente los polialcoholes (sorbitol E-420, manitol E-421, isomaltitol E-953, maltitol E-965, xilitol E-967 o eritritol E-968), ya que pueden llegar a tener un efecto laxante, tal y como se advierte en la etiqueta de los chicles. En este enlace puedes conocer algún caso de problemas intestinales a causa del abuso en el consumo de chicles.

Más preocupantes son los aditivos en color rojo, que son aquellos cuyo consumo procuro evitar siempre que puedo:

  • Cochinilla, carmín (E-120). Colorante rojizo que en algunas personas puede provocar reacciones alérgicas (asma y perturbaciones gastrointestinales). Se obtiene machacando unos insectos llamados, precisamente, cochinillas. Su uso resulta absolutamente innecesario.
  • Azul patentado V (E-131). Este colorante en un principio era sospechoso de tener un efecto cancerígeno, aunque estudios posteriores parecen haberlo descartado. Lo que sí parece probado es que puede producir reacciones alérgicas, especialmente en niños. Su uso está prohibido en Estados Unidos, Noruega y Australia. Como todos los colorantes, es innecesario.
  • Carmín índigo (E-132). Este colorante (innecesario) también es sospechoso de producir reacciones alérgicas, además de que puede dificultar la efectividad de las enzimas digestivas. Es recomendable evitar su consumo simultáneo con productos de charcutería que contienen el conservante E-250 (nitritos).
  • Azul brillante FCF (E-133). Según la OCU, en elevadas dosis puede acumularse en los riñones y en los vasos linfáticos. La HACSG recomienda evitar su consumo. Como colorante que es, resulta innecesario.
  • BHA (E-320) y BHT (E-321). Los antioxidantes butilhidroxianisol y butilhidroxitoluol pueden generar reacciones alérgicas, además existen sospechas sobre su posible carácter cancerígeno. La legislación no permite añadirlos a los productos infantiles, aumenta los lípidos y el colesterol en sangre, existe riesgo de acumulación en los tejidos adiposos, sospechas de provocar hiperactividad y puede provocar la descomposición de sustancias útiles como la vitamina D.
  • Fosfatos de calcio (E-341). Ya he hablado muchas veces de los fosfatos. Por ejemplo en esta entrada sobre el cacao soluble.
  • Carboximetil celulosa (E-466). Un reciente estudio con animales publicado en la prestigiosa revista Nature, relaciona su consumo con dolencias intestinales inflamatorias como la enfermedad de Crohn y la colitis. Benoit Chassaing, microbiólogo de la Universidad Estatal de Georgia y autor del estudio, no descarta que estos efectos apreciados en ratones también puedan darse en humanos. Así que, aplicando el principio de precaución, es mejor evitar el consumo de este aditivo.
  • Acetato de cinc (E-650). Este aditivo se ha incorporado recientemente a la lista de sustancias autorizadas en alimentación. Se utiliza como potenciador del sabor (concretamente el sabor amargo). El cinc es un nutriente esencial para el ser humano y, también, un buen alimento para los mohos. Según la Guía completa de aditivos alimentarios: “de ahí que al añadir cinc a los alimentos se esté favoreciendo su contaminación con una sobrecarga de mohos tóxicos. Es algo que no conviene a las personas que puedan tener alguna enfermedad fúngica del tracto intestinal”. De otro lado, cuando el cinc es consumido en exceso puede llegar a producir náuseas, vómitos, diarrea, gusto a metal en la boca, lesión en los riñones y estómago entre otros efectos secundarios. Aunque es casi imposible consumir tanta cantidad de cinc con este aditivo, ¿para qué tomarlo si es absolutamente innecesario?
  • Acesulfamo K (E-950). Existen estudios que avalan su inocuidad, pero el problema es que la mayoría de ellos han sido financiados por la industria productora de este edulcorante, por lo que a mí (y a algunas de las fuentes consultadas) me parece más prudente evitarlo en la medida de lo posible.
  • Aspartamo (E-951). A pesar de todas las reevaluaciones que se han llevado a cabo para convencernos de que ese edulcorante es inofensivo, yo sigo sin fiarme por los motivos que expliqué en esta entrada. En otra ocasión también comenté los resultados de un estudio sobre chicles con aspartamo.
  • Sucralosa (E-955). Lo considero desaconsejable porque estudios en ratas evidenciaron efectos negativos sobre la flora intestinal. Aunque también existen estudios que descartan dichos efectos en humanos dentro de los niveles de consumo aconsejados, yo prefiero evitarlo. De otro lado, otras investigaciones con ratas llegaron a la conclusión que su consumo “disminuye el peso fetal y la longitud del cordón umbilical, lo que sugiere el paso de la sucralosa través de la membrana placentaria”. Por tanto, a mí me parece más prudente esperar a que existan más estudios al respecto y observar su evolución.
  • Sal de aspartamo y acesulfamo (E-962). Este edulcorante, fruto de la reacción química entre el aspartamo y el acesulfamo, posee los mismos inconvenientes ya citados para ambos aditivos.

No quiero terminar sin antes mencionar que algunos de estos chicles contienen gelatina, lo que puede influir en la decisión de compra de los vegetarianos. Concretamente: los Smint Xylitol de fresa, de hierbabuena y de menta, el Smint Fruit Kiss, y los Carrefour X-Trem Soft de mora-melón, de menta y de fresa. De otro lado, el Smint Fruit Kiss3 de melón, sandía y piña, además de gelatina, contiene aceite vegetal hidrogenado, precursor de las nada saludables grasas trans.

En definitiva, ante este panorama, parece razonable no tomar más de dos chicles al día y solo de los que ocupan los puestos del 1 al 4 de la tabla ya que, como mucho, llevan dos aditivos en color rojo. Pero, vamos, que los chicles tampoco son un alimento esencial para nuestra dieta.

Fuentes:
– “¿Veneno en su plato?”. Editado por la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios).
– “Guía completa de aditivos alimentarios“.
– “Tabla de aditivos. Los números E

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Acerca de Moisés Chacón

Periodista interesado en temas de salud

8 Respuestas a Chicles sin azúcar: masticando aditivos

  1. Elorth dice:

    Moises, soy la chica con intolerancia a la fructosa y al sorbitol. Como que no me resisto a dejar de comer chicle por culpa del sorbitol, voy mirando todas las etiquetas y el otro dia encontre un chicle en el lidl sin sorbitol!
    Se trata del maxiroll de boomer, però a parte del sorbitol el unico colorante que veo es el beta-caroteno. Si quieres te hago llegar la etiqueta para que lo puedas añadir a la lista.

    • Hola, Elorth.
      Efectivamente, ese chicle ya lo conocía, pero no lo he incluido en la tabla porque tiene azúcar. Por eso no le añaden el edulcorante sorbitol. En chicles sin azúcar, me temo que todos lo llevan 🙁
      Gracias por tu comentario.
      Saludos.

  2. Puri dice:

    Madre mía, ¡qué pedazo de lista! Te has debido dejar la vista leyendo los ingredientes en esos paquetitos tan pequeños.

    • Hola Puri.
      La verdad es que ha sido horrible. Para hacer las entradas, tomo fotografías del etiquetado de los productos. Como muchos son envases pequeños o con formas raras, tenía que hacer cuatro o cinco fotos por producto. En total he tenido que realizar 255 fotografías para elaborar esta entrada…
      Saludos.

  3. Rosa dice:

    Muchísimas gracias, Moisés! Siento haberte pedido algo tan laborioso 😀 para la próxima te pediré algo menos complicadito. No me esperaba q estuviera tan mal la cosa, no suelo comer cada día, pero sí muchos días, “Orbit de arándanos”, pues a racionarme los chicles…

    • ¡Tú has sido la culpable! 😉
      Hola Rosa. Dentro de lo que cabe, no están demasiado mal situados esos chicles en la tabla.
      Peor sería que tomaras, por ejemplo, el Smint Hierbabuena con Xylitol…
      Saludos.

  4. Françoise Dronet dice:

    ¡Qué paciencia la tuya Moisés!
    Muchas gracias por tu trabajo y las horas que dedicas en recopilar tanta información!
    Yo ya sabía que los chicles tenían muchos aditivos pero un cocktail de este calibre…
    Increíble.
    De lo que son capaces para seducir nuestro paladar y llenarse los bolsillos!
    Un saludo.

    • Hola, Françoise.
      Efectivamente. Además de una mezcla de muchos edulcorantes, los chicles algunos de estos chicles contienen dióxido de titanio, carbón vegetal, goma arábiga, glicerina, talco…
      Aunque éstos no sean aditivos potencialmente perjudiciales, ¿qué necesidad hay de meterse todo eso en nuestro organismo?
      Saludos.

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